En el Jardín de las Adelfas


Tiempo atrás, el lirio blanco se balanceaba
entre las zarzas. En el Jardín de las Adelfas
entre nardos y azucenas, bailaban rosas,
claveles, celindas, pensamientos, narcisos
y cardos. Dos pasos errantes destrozaron
gran parte de sus ramas mas el lirio se
recompuso. Llenaba su pequeña corola de
agua, allí vendrían los gorriones a beber
llevándose las perlas de su cabeza entre
sus piquitos dorados. Sus maltratadas hojitas
no servían para lucirse, aunque taparan a las
hormigas de las lluvias más violentas. Las hormigas
agradecidas, regalaban a su tronco una lluvia de
cosquillitas de cerezas.Tiempo atrás, al lirio
blanco lo quisieron cortar para ponerlo en un
jarrón de cristal. Prefirió hacerse invisible
haciéndose una lamparita para todos los insectos
voladores y hormigas que ansiasen verlo brillar.

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Gustavo


El halo de misterio e incertidumbre que envolvía al poeta hacía que de pronto su obra se tornase oscura. Dividida quizás en un antes y después del amor. De ese amor de metáforas, versos, rimas, ojos verdes o caprichosas golondrinas. De la eterna promesa de una perpetua poesía y la atmósfera sobrenatural de un monte donde dicen que hay una cruz que es propiedad del diablo.

El escritor acomoda sus folios mientras en la salitrosa pared del lúgubre y mísero cuartucho danzan sombras estiradas. Su alma alcanza un poco de paz después de escribir. Con mirada melancólica echa un último vistazo antes de apagar el cabo de la vela casi consumida, como su vida. Dormirá sabiendo que, contra todo, siempre habrá poesía.

Olvida la historia


Olvida la historia,
la justicia y el castigo.
Eres una con el todo,
una con la nada,
sinergia de la vida.

Como alas que levantan el vuelo
en medio de la tormenta,
sobre el océano, sin compañía.

Como las raíces del árbol,
cual asiento del tiempo,
donde lo eterno descansa
y escribe la historia,
fuente de vida,
color, respiro.

Olvida la historia,
la justicia y el castigo.
Esencia pura,
como el amor que exhalas,
energía de mi vida.

De una mano desinteresada


Las palabras se esconden en la sombra,
las abraza el miedo
joven e ingenuo
amamantadas por la teta de la angustia,
el hambre del día,
el frío de la noche

Habla
mente silenciada.
Levanta la cabeza de la penumbra,
asómate al borde del horizonte,
parcializa tu eclipse,
la ceguera de la ignorancia.

El sabor de la empatía,
bordeado en tus pequeñas manos,
brillando en tus ojos,
cayendo con tus cálidas lágrimas,
que nos ha unido a esta cadena
dentro del lazo de la compasión,
de una verdad que duele,
una realidad odiada.

Una mano desinteresada
te abraza, te acompaña.
Reposa en el calor de la mañana,
la brisa de paz te sacia
Son dos almas conectadas,
un solo corazón.

Tegere - Esteban Mejías

Tegere – Esteban Mejías

Soneto


A sus pies estoy descalzo y sincero,

a sus pies de árbol de dulces cerezos,

en su piel de sabor a sones y versos,

en su piel de sales y labios besos.

 

Vivo al día para no morir mañana

o en esta noche oscura mientras duermo,

contigo sí, pero solo en tu cama,

solo con un remo en balsa con Morfeo.

 

Reír a carcajadas de todo insomnio,

dormir despierto observando demonios,

cerrar poco a poco uno a uno cada ojo,

 

sin dejar de ser tu piel, tu montaña,

sin dejar de ser tu lluvia, tus aguas,

queriéndote siempre, mi siempre amada.

 

Fumar y soñar


Ahí estás
día a día,
fumando,
con tus delicados labios,
suaves como mi almohada
sobre la que reposo,
descanso
y sueño con enredos.

El rastro de tus días,
como dejando huellas en la arena
con cada gota de vida
que palma el relieve del destino,
que se sacrifica
para mantenerte soñando.

La humedad a veces te envenena,
el aire caliente que se respira,
el cansado andar por allí,
son cargas que pesan,
duelen y,
a veces…

Pero no,
no lo hace,
no mata,
quebranta y daña,
pero no mata.
No tiene armas,
no tiene voz,
ni brazos ni piernas,
no piensa,
solo pesa.

En cambio tú,
tienes tu vino,
tu copa y tu cigarrillo,
un lápiz y una libreta,
y lo mejor,
un alma y un corazón,
que liberan las cargas
de los aires húmedos,
de los días del ayer
y del antier,
abriendo las puertas a nuevos aires,
los de una fresca mañana,
los alisios de un nuevo día.

Y luego,
puede ser,
que deje entrar algo más.
Nada que temer,
sólo para pensar,
reir y disfrutar,
de los nuevos alisios,
de las nuevas mañanas,
con brazos y piernas,
para que te acompañe a caminar,
tomar una copa de vino y,
tal vez,
fumar y soñar.

Smoking - Por Derrick Argent

Smoking – Por Derrick Argent

Tácito


No es fácil enseñar
El demiurgo no programa de esa manera
El proceso se crea
Es espontáneo
Es visual
No se escribe
Ni se conversa
Se hace, se desarrolla
Se ejecuta y se observa
Se siente
Así se aprende
Es la manera
Como transmitimos
El conocimiento
El deseo
El amor
Esto
Que es sólo nuestro.

Hands - Coco

                                     Hands – Coco