Perdedores


Los perdedores

no ganan honores;

ganan jirones en la piel

para quien pregunte

por sus perdones

que solo a ellos les corresponde.

 

Todo tan relativo

que mientras para el resto pierden;

para ellos ganan a veces.

Virgen de lujuria

Virgen de lujuria


Imperio


Fotografía por Crissanta.

Conocer el mar,
descubrir su imperio,
es decir, su ascendiente,
su dominio entero.

Oír el rugido
apaciguador
o amenazante.

Percibir el vasto azul
insondable.

Sentir el frío en el calor,
el encanto hipnotizador.

Conocer el mar,
descubrir lo inmenso,
lo vivo, lo antiguo,
lo eterno.

Rebato


 

Fotografía por Crissanta.

Are you sleeping?
Are you sleeping?
Dormez-vous?

¿Duermes tú?
¿Duermen ustedes?

¿Es que acaso alguien vela
mi descanso
y no, como siempre,
al contrario?

La fuerza sobrehumana
que me sostuvo
durante el paso de la muerte,
durante el trance de dar vida,
ha cesado.

Pero suenan las campanas,
tocan a rebato.
Llega el día
a la vez temido y esperado.

Ay de aquellas
que estén criando…

Más yo tengo escudo
alrededor de mí,
un alto refugio,
una fortaleza.

No temeré a diez millares de gente
que pusieren sitio contra mí.

Si todos duermen,
me mantendré despierta,
fija en la vela,
fija en la espera.

Transitar…


Estancias vitales que rememoran palmo a palmo nuestro presente,
nuestro pasado, pero que sigilosas e inciertas nos conducen al futuro.
Memorables e infalibles sensaciones de felicidad,
de nostalgia, de ternura, de paz.

En el momento exacto, dos suspiros reavivan la agilidad vital,
la sagacidad del quehacer cotidiano, de este solemne transitar.
De ese trajinar perecedero, amalgamado de tristezas y alegrías.

Transitar exquisito, de apaciguadas y afables emociones,
de delirios, de certezas, de amor, de locura, de pura vida.

Cuadrícula


Tus ojos ante la luz
que cuadricula el espacio,
tus ojos ante la luz,
enamorados.

Es que recuerdas el prado,
el resplandor deslumbrante
donde nos encontramos.

Es que recuerdas
el brillo inexpresable
del otro lado.

Tus manos sobre mí
—tan suave tacto—
siempre buscando
y aferrando;
contacto amado.

Tu boca adorada
—tus besos de calor—
es la risa y la sonrisa,
la exploración.

Es que buscas la vida
y recibes amor.

Tus ojos ante la luz,
encandilados.
Mi vida ante tu vida,
dedicada.
Mis ojos ante tus ojos,
entregados.

Compañera, un paso más en el camino…


Entre generosidad plena se conjugan la vida y el amor,
con una calidez combativa que alimenta las emociones y los afectos,
pues de alegrías y de tristezas se allanan las páginas de nuestra historia.

No hay actitud más gratificante, ni acto más recíproco
que tu afable bondad cuidándome cotidiana y prolijamente,
en mis horas de grandeza, pero aún más en mis horas de embargo y desolación.

Desde mis insipientes y llanas letras
hasta mis más grandilocuentes y expresivas intervenciones,
ahí has estado y estás vos, corrigiendo palmo a palmo mis errores,
pero, sobre todo, rescatando infaliblemente mis virtudes.

No puedo decir que la vida me ha dado todo lo que yo quiero,
pero cuando vos llegaste a mi vida, comprendí que la vida te da lo que necesitas.
Sí, me dio a vos. Compensando esa necesidad afable, para aplacar mis derrotas,
pero con las certezas oportunas, para levantarme y alentarme en cada caída.

Es por ello que, en todo momento, en todo pensamiento, en cada instante
de mi fugaz vida, desde que estás a mi lado, la vida se vive mejor.
Y no porque la sagacidad y la ternura con la que me miran tus ojos
me enamoren diariamente de vos, no. Menos aún, por la vehemencia
con la que tu deslumbrante sonrisa, tan desfachatada y descaradamente
me apaciguan en cada momento de desasosiego y desesperación, no, qué va…

Tampoco por la insensata lujuria que me provoca tu exquisita figura
trastocando milímetro a milímetro, cada espacio de mi piel, no, qué va…
Menos aún, porque la tibieza de tu cuerpo y tus caricias melosas que arremeten,
cada vez que les da su regalada gana, contra mí y contra mi libido, no.
Tampoco, porque la exuberancia tu cuerpo sea el antídoto perfecto
que desencadena nuestros combates de piel con piel y pura miel, no, para nada.

Por ello, debo recalcar que, en todo momento, en todo pensamiento,
en cada instante de mi fugaz vida, desde que estás a mi lado, la vida se vive mejor.
Porque simple y sencillamente, tu compañía, tu ser, tu sonrisa, tus labios,
tus ojos, tu sexo, tus olores, tus sabores, tus rabietas y tus locuras,
han sido los componentes necesarios y plenipotenciarios
para caminar junto a mis sueños y locuras.

Componentes que hoy, más que antes, se convierten
en una amalgama perfecta y predilecta, mi compañera,
para dar un paso más en el camino de la vida,
de nuestra vida y nuestro amor…

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«Felicidad», fotografía por Mirosh Cevallos.