La palabra


ausencias prensencias

Hay que inventar una palabra para el atardecer en los rascacielos; una palabra que tarde cinco minutos en ser pronunciada nomás; una palabra como oráculo que te hable desde la luz mientras se encienden las farolas ahí abajo; una palabra al vuelo por encima de los pájaros. Entonces, meteremos la mano en el hueco del árbol, esperando la mordedura.

Disección de un vuelo transatlántico


Cuando el avión despega
en el aire flota
una plegaria persistente
a la potencia humana,
a la estabilidad del mundo.

Ya no hay pasajeros
ni llantos infantiles
ni azafatas aburridas
(con sofisticadas máscaras):
todos somos un vector
de genialidad espacial;
líquido pulverizado
compuesto de imposibles.

Las nubes se parten
de risa,
cargadas de estática e ironía
por nuestra impostada procesión
de matemáticas aplicadas
que penetran en los cielos
(con una sonrisa inmortal).

Como volar


Bastó con mirar al cielo y dejarme perder en su laberinto de blancos y azules. Bastó con escuchar al vacío en el aire, su inexistente existencia me relajaba. Cuanta más atención prestaba, más me entregaba a la infinita muestra del tiempo. Mi viaje iniciaba.

«Si tan solo tuviese alas», pensaba. Era de las pocas cosas que lamentaba carecer. No se trataba de un asunto de desplazamiento o similar, se trataba del sentimiento. Las emociones que se manifestarían por el simple hecho de llegar a donde un ser sin alas jamás podría… Ni siquiera soy capaz de describirlas, nunca he volado por mi cuenta. Pero de igual manera mi viaje había iniciado. No tenía alas, pero había aprendido a prescindir de ellas. Para mí, la acción de volar había adquirido una sutil diferencia con la definición tradicional, trayendo consigo algo más que un disentimiento. Maximizaba mis emociones.

Volaba, realmente lo hacía. Saltaba de nube en nube mientras jugaba con las gotas de agua que flotaban dispersas por el aire. Las fugaces ráfagas de viento despeinaban mi cabello sin pena, pero no le daba importancia, no siempre volaba con tanta libertad. No me cansaba, no sentía un solo rastro de cansancio en todo mi cuerpo, era la mejor de las sensaciones en mucho tiempo. Tiempo… solo avancé sin tener idea de cuánto tiempo pudo pasar desde que inicié mi vuelo.

Y luego, la gravedad regresó. Me di la vuelta súbitamente, allí estaba un rostro conocido mirándome con una evidente señal de interrogación.

—¿Estás bien? —me preguntó él con su rostro aún lleno de signos interrogantes.
—Sí, disculpa, estaba ido en mis pensamientos.
—Está bien, no pasa nada. Vamos, es hora de que realices tu presentación al directorio.

Mi viaje había terminado.

Más allá… – Esteban Mejías

Un descanso antes de determinante vuelo.


Recibí

Recibí

Azul al extender sus alas, lo juro!

Azul al extender sus alas, lo juro!

Mantenida firme.

Mantenida firme.

Serà descarada

Serà descarada

Sonrío y al fin se conforma

Sonrío y al fin se conforma

Podemos seguir volando

Podemos seguir volando

Llegò

Llegò

Something amazing around you, tal es el efecto que apenas un bicharraco hermoso a mí llegado logró. Naturaleza en movimiento frenado por segundos para un merecido reposo.

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